16 may. 2011

BENIDORM: HAY QUE DEFINIR YA EL NUEVO MODELO DE CIUDAD

En la tertulia “Los Cafés del Meliá”, que cada tarde del día de Venus concelebramos en el Meliá Benidorm, insistimos por activa y por pasiva en que hay que definir el Modelo Benidorm. Y así, en la mañana del último viernes 13, el arquitecto Carlos Ferrater (Premio Nacional de Arquitectura 2009) dijo que somos “el modelo más sostenible de toda la costa española”, aunque no se lo creyera el ministro Francisco Caamaño  en Rianxo una semana antes (La Voz de Galicia): “saben muy bien quien ha apostado por no convertir la costa gallega en un nuevo Benidorm”. A Benidorm se le quiere con el alma, o se le odia con las vísceras. Si se aplica el raciocinio, la cosa es siempre positiva.

Sabemos lo que tenemos, funciona, pero hay que definir el nuevo modelo de ciudad.

Por eso, me dirijo a los que constituirán la 9ª Administración municipal. En las Cortes, como se legisla, se llama Legislatura; pero en el Ayuntamiento, como se administra (o se debe administrar y no medrar) se llama, el periodo de gestión, Administración.

El PGOU, el Plan General de Benidorm que impera hoy, es de los noventa. Y, si bien fuimos el primer PGOU de España -para todo un término municipal- allá por 1956, hoy tenemos que definirnos porque todo ha cambiado. ¿Y qué mejor ocasión que ésta? Me dirijo a los que salgan electos de la cita del 22M.

Nos han dicho siempre que el problema” de Benidorm ha sido la evolución; que el diseño estuvo muy bien (ahí están las pruebas) y la genialidad es que fue posible gracias a la simplicidad de las normas y a la implicación de la iniciativa privada. Así surgió una ciudad vertical y con atractivo efecto estético. Luego ha resultado que el de Benidorm, en altura, es el modelo más sostenible y de menor impacto ambiental. Esto a los “eco” les sabe a cuerno quemado, pero qué le vamos a hacer. Es más, los holandeses del Estudio de Arquitectura MVRDV dicen que aún se puede llegar a un futuro “Benidorm hiperdenso (Costa Ibérica, hacia la ciudad del ocio; MVRDV, 2000). La densidad es eficiencia, sostenibilidad, sociabilidad y diversidad, pero exige buenos modelos de gobernanza. Y ahí quiero ver a los nuevos ediles benidormenses, en la gobernanza de la ciudad.

En las ciudades se generan condiciones de futuro de por sí, a partir de unas normas que identifican las claves y estrategias. Alfonso Gambardella, de la Universidad milanesa Bocconi, señala como pieza clave la actividad hotelera y la génesis de actividad económica en su derredor: vamos, Benidorm. Para él, densidad y conectividad (transportes y comunicaciones) son fundamentales. Y ahí está la propuesta del AVE; pues a por ella.

Los que entienden, insisten en la realidad de la trama urbana y, para el caso Benidorm -además-, ejercer un liderazgo -político y social- fuerte y eficaz para ir a consorcios y mancomunidades eficaces al diseñar y planificar el nuevo modelo de ciudad en base a las dinámicas socioeconómicas y nunca a las políticas. Para ello hay que asegurar los transportes y generar espacios públicos como escenarios de interacción social. Y como sabemos cómo hemos llegado hasta aquí, el nuevo PGOU debe avanzar sobre logros y esquivar los errores.

Por cierto, ya que vamos a estar (presupongo) en la sintonía de la necesidad de definir ese modelo de ciudad me atrevo a sugerir que, además, se tengan en cuenta, desde el primer momento, tanto la necesaria provisión de servicios como el desarrollo de las infraestructuras. Dicho esto, confieso, lo hago con la aviesa intención de que sean internalizados los costes reales de cada desarrollo del proceso. Y como vamos de nuevos, adaptemos legal e institucionalmente el nuevo modelo atendiendo a ese concepto que hay por ahí que es el de “velocidad del urbanismo: hoy en día, sostiene el urbanista Vicente Guallart, no sólo importa la calidad de los desarrollos sino que también es fundamental que las infraestructuras y el tejido urbano vayan en consonancia. En fin, que el nuevo modelo contemple actuaciones concretamente específicas en plazos de tiempo determinados y que lleguen a todos. Las comarcas son en realidad unidades operativas; mucho más que el propio municipio. Esto refuerza la necesidad de liderar y ser epicentro de toda actividad. Luego, las sinergias producidas aquí irradiarán a toda la comarca.

Urge definir el modelo. Tómenlo como reto para inmediatamente después del 22M. Jugamos contra el reloj; y a favor tenemos que los ciudadanos estamos absolutamente necesitados de futuro. 



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