29 may. 2011

Raiders of the Lost Ark (1)


Diario de fuera a Bordo; 1ª anotación (29 de mayo)

Isaac Brugos se me ha ido al Ararat en plan “raiders of te lost Ark”. No es el profesor Jones, Indiana Jones. Va, cual chiste patrio, de Paco Jones. Sin más. El “arca” que busca no es ni siquiera esa. Isaac es mi cuñao y se va a cruzar toda Europa, para cruzarse luego toda Turquía. Es que el Ararat está en el 5º c…; vamos, al final de Armenia, a nada del Irán de los ayatollahs y Mahmud Ahmedinellah.

Salió el viernes 27 de mayo, a hora indecisa me ha dicho, de la Virgen Blanca, León; hizo noche en Castro Urdiales, Cantabria, pegándole al pulpo, y en la mañana de ayer, sábado 28, cruzó la frontera gabacha. Tal vez el derrotero que va a seguir no sea el que Ud. y yo haríamos para llegar al Ararat, pero hasta agosto no tiene el compromiso de una boda en León… y él es así. Ya me lo han jubilao y en plan júbilo se me ha ido.

Ya sabe que el Arca perdida de Spielberg y Jones es la de la Alianza y no la de Noé; también sabe que la de Noé, por el tiempo transcurrido, no debe estar en el célebre monte. Pero el caso es que la cabra tira al monte y no sé dónde ha leído que puede llegar hasta el mismísimo Ararat. No busca las tablas del viejo barco que salvó las especies del Diluvio, ni las tablas de los Diez Mandamientos… ni la vara de Aaron, ni el Maná…y eso que era un arma el Arca de la Alianza aquella.  Esto le pega más a él: un arca de madera de acacia revestida por dentro y por fuera de láminas de oro se parece más a un condensador eléctrico y “echa” chispas”. Echando chispas se ha quedado la familia.

Le han dicho los Brugos -apellido que significa Brezo, arbusto de las Ericáceas, muy suyo en el leonés valle de Fenar- que lo pretende es hasta incluso peligroso; es que le conocen. Pero él dice que mucho más peligroso es cruzar Rentería con su Superconvertible. Parece que sí.
Sea lo que sea lo que busca en el Ararat, se ha ido. Llevaba dándole vueltas a la cosa mucho tiempo.

Como digo, a las 11’00 horas del día de ayer cruzó la frontera y se ha adentró en Francia camino de Véneto italiano. A bordo no le acompaña “Carpanta”, su fiel chucho, y va huyendo de autopistas. No lleva el GPS habitual; lleva un GPS particular cuyas siglas significan “Guía Para Salir”: un conjunto de viejos mapas de la vieja Europa. Sus carreteras no se encuentran en los modernos.



Viaja a bordo de una Ford Transit transformada a modo de Chevy Van y ha prometido conectarse, de vez en cuando, para reportar. En realidad su transporte lleno de gadgets es más parecido, insisto, al Superconvertible del profesor Locovitch, (Autos Locos); lo ha parido él que es un poco McGyver. Por dentro tiene más recovecos que el Seawiew, de “Viaje al fondo del mar”, y se parece más al Thunderbird-2 de Scott Tracy, en “Rescate Internacional”. Lo juro. Tiene formación de ingeniero mecánico en Alemania (aquellas becas de formación y trabajo de los años 60) y te hace un despertador con una patata, pero…

Ya se ha recorrido el Atlas marroquí y ha comprobado que es imposible que Atlas sostenga al mundo. Miro la tetera que se trajo y me acuerdo… por lo menos de Pardavé y del Torío, bello río.

Va por carreteras inmundas; lleva un teléfono móvil y un ordenador para, de vez en cuando, dar señales de vida. Ayer utilizó el teléfono. La tecnología de comunicaciones no es su fuerte; estamos a expensas de que quiera contactar.

En fin, que quede constancia de que ha iniciado el viaje. Para ello hemos abierto este Diario de fuera a bordo.



PD. ¡Jopé!, qué paliza de fotos cuando vuelva.



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