26 may. 2011

DE LAS BANDERAS AZULES

Hay banderas azules por las costas de Europa, Marruecos, Túnez, Canadá, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Brasil y El Caribe. Más que hamburgueserías.


España lidera el ranking de los 36 países del hemisferio Norte con banderas azules. Vale.


En total, 3.554 playas y puertos en 41 países del mundo pueden izar la famosa banderita azul. España acapara el 17% del total de banderas concedidas. Y eso que esta vez hemos perdido dos con respecto a 2010: 603 frente a 605.


Es que ayer se anunció la concesión y… era obligado este Post.


La Comunitat Valenciana ha conseguido 116 banderas (104 playas y 12 puertos), ocho más que el año anterior. Galicia lidera la panoplia con 130 (113+13); Andalucía ha perdido 4 y Cataluña 2. Pero, por ejemplo: ¿la gaditana playa de La Victoria merece haberla perdido? Bueno, en la tazita de plata, ¡qué te voy a decir Teo!, siempre nos quedará La Caleta, que es plata quieta. Hasta la Playa de las Catedrales (Ribadeo) se ha quedado sin bandera azul. Ya estamos como hace un par de años en Benidorm por un quítame allá unas pajas políticas. ¿Y a quién le importa?


Claro, es que yo voy poco a la playa. Se me meten los granitos de arena entre los dedos de los pies, y de sol, sólo aguanto el de Andalucía embotellado.


En fin, que de bandera azul va el Post y me consta que la bandera azul “debe servir como estímulo para diseñar e definir e implantar el nuevo modelo de turismo de sol y playa”. Es más, es “un concepto de calidad global sostenible, cuyos atributos principales sean, por encima de la eficacia o de la competitividad: la legalidad, la accesibilidad, la sostenibilidad global, la salubridad, la participación informada, y la equidad progresiva, potenciando el concepto de cooperación en red". Pos mu bien: Blue Flag Program.


Pero hay ya tantas banderitas azulonas que diluyen el contexto. La capacidad de carga del litoral también debería ser tenido en cuenta. Pero sobre todo, la gestión de esa capacidad de carga.


Recuerdo una vez, a finales de los ochenta, cuando por primera vez ondeó en Levante la Bandera Blanca de la Fundación Mundo Limpio, que es, se dijo, mucho más que la banderita azul. Bueno, ¿y qué? Fue lo más que oí. Hasta una escoba de plata nos dieron en el 87, y a los de la basura les costaba cobrar.


También recuerdo que por aquellos días finales de la década de los ochenta y primeros de los noventa se materializó, por dos veces, la “Conjura de Benidorm”; con aquella espléndida mujer, concejal de Playas de Calvià, cuyo nombre -faltaría más- no recuerdo y Chema Pajín; entre otra concejal de Calviá, un concejal donostierra y Estela Canales, siempre, en ambas ocasiones, en pos de un distintivo de verdadera calidad de playas. ¿En qué quedó la cosa? ¿Fue a más después del espectáculo del Benidorm Palace y las copas del Sunset? A la mañana siguiente parecía que sí.


De vexilología de calidad ambiental y playas y puertos creo que nunca más se volvió a hablar ni en Benidorm, ni en Calvià, ni en Donostia. Y aquella sí que era una apuesta restrictiva y de calidad. Era un “Club de Playas”.


En fin, “bandera” viene de “banda”; vamos, "lo que identifica a una banda". Y a pocas palabras…



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