11 abr. 2011

ASUSTANDO A COSTA DE ULTRAVIOLETA Y OZONO


Hay días que me gustaría soltarle algún exabrupto impenitente a algún imbécil de estos que pululan por ahí amañando el clima y la física.

Se me vienen las Erasmus galesas porque inician un lapsus académico para “preparar” exámenes… y aprovechan para lavar la ropa y reponerse gastronómicamente. Bienvenidas sean; veintiún días de asueto. Ryanair y EasyJet colaboran con sus precios.

Ayer andaban mosqueadas. Van a hacer una “escala técnica” en Valencia y en el “campamento base” las compañeras de cordada les habían advertido de los rayos ultravioleta; que andaban desbocados por la Malvarrosa y que puede ser “peligrosa” la cosa. En fin, que hay tontos de todos los colores.

Y hablando de ellas, me imagino yo que van a pasar más tiempo a la luna de Valencia que en la playa; que vienen con más ganas de acabar con las existencia de “El Castillo” que de rebozarse en arena; que alguien está haciendo un flaco favor con la advertencia ultraviolácea y agujero de la capa de ozono.

La mayor parte de la radiación ultravioleta que llega al planeta se la “comen” el oxígeno y el ozono atmosférico y lo que más llega es radiación UV-A (rayos UVA que llaman). No obstante, si te pasas (si te torras) estás expuesto/a, como mínimo, a una aceleración del proceso de envejecimiento de la piel, irritación, arrugas, manchas, lupus de piel y hasta cáncer de piel, melanoma, carcinoma, etc. Poniéndonos trágicos, pues como la radiación UV es mutagénica… pues a mutar.

Para evitar que nos hagan el chiste de la inglesa aquella (a ti te parió una gamba) hemos de saber a qué atenernos atendiendo al Índice UV -que mide la intensidad de la radiación- y que dice que siempre que estemos por debajo de 2 unidades estaremos en verde (riesgo bajo), porque radiación UV siempre vamos a tener, y que por encima de 11 estaremos cocidos: en violeta, riesgo extremo. Ahora mismo, AEMET dixit (http://www.aemet.es/es/eltiempo/prediccion/radiacionuv), la Malvarrosa está en naranja (valor 6-7) y Levante de Benidorm también. No obstante, van a ir poco a la playa hasta que quiten pátina galesa que traen; y no es por fiestas, que allí salen a 6 semanales… y el domingo descansan.


Otra cosa es el miedo que también les han metido con el “agujero” de la capa de Ozono; en realidad un adelgazamiento de la concentración, pero con guasa. La variación de la concentración es un proceso natural, pero sobre la Antártida se ha constatado una acción antrópica en ese adelgazamiento que deja pasar más ultravioláceos de estos.

Pero eso no es todo: el 6 de abril, la Agencia Espacial Europea se pegó un susto que no veas cuando el EnviSAT le pasó sus mediciones y la cosa estaba desaforada en el sector euro-atlántico del Hemisferio Norte, y de paso se la pagó a toda Europa. Los alarmistas se pusieron las botas. En un par de días se supo que se trataba de un problema puntual por vientos inusualmente fuertes; la OMM confirma el hecho y señaló una situación similar en 1997, originada por los rigurosísimos inviernos árticos que venimos sufriendo. Por su parte, en la Antártida la cosa es lo que se dice “normal”; pero eso es de otra guerra.


De momento y como corresponde a abril, a la playa con cuidados mil; que pegar, pega. Como siempre.

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