11 dic. 2012

DE BENIDORM: UN MODELO DE DESARROLLO URBANO (IX)



URBANIZANDO EL LITORAL… TRAS LA GUERRA CIVIL


Terminada la Guerra Civil el tema del urbanismo litoral lo asume el Servicio Nacional de Turismo (creado en 1938). Su primera misión fue tratar de ordenar todas las planificaciones existentes en España, que eran muchísimas y en los rincones más insospechados de la geografía litoral, sin que la autarquía imperante permitiera a aquellos pocos técnicos planificar a nivel nacional por falta de concepto. Por ello, fueron los ayuntamientos los que asumieron el protagonismo y determinaron aceptar el derecho de cualquier ciudadano (por lo general, los más avispados) a construir en lo que en puridad era suelo rústico.

Centros de Interés Turístico Nacional aprobados (1966-75) #   
Investigaciones Geográficas, nº 39 (2006)
Ni siquiera la Ley de Centros y Zonas de Interés Turístico (1963) se atrevió a definir actuaciones específicas en el espacio litoral, ni llegó a opinar sobre el uso turístico del mismo a pesar de que surgiera la norma con la intención de ordenar ese espacio.

Por ello, el espacio costero que nos ocupa llego a la década de los cincuenta sin postulados de organización territorial y con una creciente demanda de veraneantes nacionales y extranjeros que buscaban consumirlo. Y se les dejó que lo consumieran.

No éramos una excepción; más bien una extrapolación europea. Es que tras la IIGM espacios muy amplios de las costas mediterráneas de Francia e Italia estaban recuperando su fortaleza turística, ganada en los años veinte, y se estaban reorganizando con abundante legislación urbanística al respecto, pero siempre muy puntual.

España, más rezagada en lo económico, se lanzó desaforadamente a recuperar el tiempo perdido y perdió, en la mayor parte de los casos, el norte urbanístico en los espacios litorales.

Así, el litoral valenciano, como el resto, ha estado sometido a un crecimiento desmedido desde los años sesenta. El litoral de la Comunidad Valenciana cuenta con 466 kilómetros repartidos en sesenta términos municipales que representan el 14% de la superficie del territorio autonómico. En la franja litoral de la Comunidad Valenciana reside el 53% de la población, con una densidad media de 650 habitantes/Km2, que se duplican en verano. La densidad media de la Comunidad Valenciana es de 172 habitantes/Km2.

El 12% de los 466 kilómetros de litoral lo componen acantilados altos, el 14% son acantilados bajos, el 6% es costa baja y el 58% son playas (37% de arena y 21% de cantos). El restante 10% de litoral valenciano está construido: instalaciones portuarias (deportivas e industriales y comerciales). Cemento al mismísimo borde del agua.

La provincia de Alicante tiene 231 kilómetros de costa; el frente rocoso representa el 47% de la misma, y las playas el 52%. El 1% es cemento portuario.

La fragilidad del espacio litoral y la enorme presión a que se le ha sometido ha originado graves disfunciones:

·         Carencias de infraestructuras de apoyo, servicios y equipamientos, con problemas de accesibilidad y deficiencias de equipamiento para el uso público del litoral.
·         Destrucción de parte del patrimonio natural, con pérdida de ecosistemas, regresión de las costas e inestabilidad de las playas.
·         Excesiva urbanización del litoral, lo que afecta a la calidad de vida de residentes y visitantes. También, a la calidad de las aguas de baño.

Por su parte, el turismo residencial ha creado una rigidez jurídica contraria a la naturaleza dinámica del espacio litoral. La Ley de Propiedad Horizontal, exquisitamente respetuosa con la propiedad privada -sin apenas obligaciones de conservación, mantenimiento o terminación de las infraestructuras de urbanización- tuvo un claro sentido a la hora de mejorar la estructura social de España desde los años sesenta, pero, aplicada a los bloques de apartamentos de playa, supone una importante rigidez jurídica que no se corresponde, mantiene Juan Ferrer Marzal[1], con el uso esporádico como “casas de verano” con el propio diseño y con la durabilidad de las obras sometidas al ambiente agresivo del mar.

La ocupación del espacio costero ha sido una opción de desarrollo de promoción estatal a lo largo de todo el siglo XX, pero desde 1975 experimentó un espectacular crecimiento superior a las iniciales previsiones. Ha sido un desarrollo no espontáneo; un desarrollo premeditado y propiciado con el que se han cometido diversos errores debido, casi en exclusiva, a que las técnicas de planificación y el propio ordenamiento jurídico no se adelantaron a los problemas reales por falta de previsión. Los diferentes gobiernos, a lo largo del siglo XX, se esforzaron por impulsar el sector pero no entraron en medidas de regulación hasta bien entrada la década de los noventa.

Sólo algunos puntos muy concretos del litoral han efectuado una planificación integradora y respetuosa. Es el caso de Benidorm.







[1] Juan Ferrer. Construir la costa: el litoral valenciano

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