18 dic. 2012

DE BENIDORM, UN MODELO DE DESARROLLO URBANO (XI)


 

LA EVOLUCIÓN URBANA DE BENIDORM… EN EL XIX Y PRIMERÍAS DEL XX

Ya en el XIX, la guerra contra el francés deja maltrecha la población. El “castillo o torreón es atacado por la escuadra británica entre agosto y septiembre de 1812, y destruido. No obstante, la ciudad seguirá evolucionando gracias al auge de la almadraba y al cabotaje. En 1850 se llega a los 4.500 habitantes[1] y la ciudad se abre, creándose nuevos barrios.

Pascual Madoz, en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar (1846-1850) significa el excepcional clima que disfruta la villa y la escasez de agua, apuntando los problemas de salud que causa entre los vecinos el abastecimiento de pozos sin calidad sanitaria suficiente.

El endémico problema del agua mejorará con las Desamortizaciones de Mendizábal (1836 y 1837) ya que salió a pública subasta la finca de Lliriet, donde se encontraba la principal fuente (la Font de Lliriets), que era propiedad de los Agustinos de Villajoyosa. El Ayuntamiento consiguió la titularidad y comenzó la obra de traída de aguas al casco urbano, a tres fuentes, en un proceso que culminará en 1865. Cien años después (1965) llegará el agua potable a las casas.

También se actuó en la segunda mitad del XIX sobre la Font del Moralet, de aguas no tan bondadosas[2], a través de séquia mare, poniéndose en regadío una pequeña zona de Poniente a la que se le había retirado el agua de Lliriets.

Les Fontanelles no se vieron afectadas por la canalización de Lliriets, lo que aventuró un origen distinto; aún fluyen las aguas a borbotones en medio de la playa de Poniente.

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En el XIX Benidorm se mete de lleno en el mundo del turismo. Del año de la llega del agua, de 1865, tenemos constancia de la primera instalación hotelera de Benidorm, el Hostal La Mayora.

El aspecto del Benidorm de aquellos días viene recogido en una Carta de Derrota, levantada por la Comisión Hidrográfica en 1872, que deja a las claras el trazado urbano de la villa.

Fundamental en este proceso será el enlace por carretera, hasta entonces inexistente, con Alicante (1860) y Valencia (1880), pues hasta entonces Benidorm sólo estaba comunicado por vía terrestre con Polop, Callosa d’En Sarrià y Alcoy.

En 1883 llegará el alumbrado público. Y de esa fecha es la primer documento publicitario donde se “invita” a veranear en Benidorm.

En empresario Francisco Ronda Galindo publicita su balneario -Grande Establecimiento de Balos de Mar Virgen el Sufragio[3]- e informa que alquilar una casa costaba 3 pesetas al día, y hasta se podían alquilar trajes de baño, señalando el texto del anuncio “… que muchas familias que desde algunos años han dejado de favorecernos con su visita veraniega, acudirán otra vez a este hermoso pueblo cuyas playas rivalizan con las mejores de España.”. Se constata así, para muchos estudiosos del tema, el movimiento turístico hacia Benidorm y ya se da cuenta, a tenor del texto, de los primeros altibajos en la receptación turística.

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No quiero dejar pasar por alto que a partir de 1850 Benidorm se mete en la dinámica migratoria de la comarca hacia el norte de África, pero especialmente hacia Cataluña, Barcelona en concreto, que fue despoblando la localidad hasta casi el comienzo de la Guerra Civil española.

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En medio del proceso de lenta despoblación que se pone en marcha en 1910 se inician las obras del “puerto” de Benidorm que promueve el benidormense Emilio Ortuño desde el Ministerio de Fomento.

Estas obras, que se prolongaron por espacio de más de una década pues los distintos temporales invernales rompían año tras año los diques realizados, trajeron consigo la aparición de la Playa del Mal Pas.

Hasta entonces, el mar batía directamente esta zona socavando, como cuenta Cavanilles, la roca y llegando a producirse fatales desenlaces como en el temporal de 1783 que se hundió la casa de Jaime Llorca, falleciendo la familia.

En 1927 se instalará la emblemática barandilla blanca que ilustrará tantísimas imágenes de la ciudad.

En 1931 se abrirá la carretera al Rincón de Loix, hoy avenidas de Madrid y Alcoy, y comenzará el desarrollo urbanístico de la Playa de Levante cuyas alineaciones culminarán con el desarrollo del Plan General de Ordenación Urbana que nos ocupa.

Pero aún hay otra fecha emblemática: 16 de marzo de 1936. Se crea la Junta Local de Turismo, siendo alcalde José Miñana Pérez. Solo llegó a constituirse, pero su espíritu los retomó en 1939, nada más terminar la contienda, la Comisión Pro-Playas de Benidorm que terminó transformada en la Asociación Gabriel Miró de Amigos de Benidorm en cuyo seno se gestaron las ideas que desembocarían en el PGOU de 1956.

Al inicio de los años 40 la situación de Benidorm era como la del resto del país; de postguerra. Los flujos económicos eran más bien escasos, por no decir nulos, y la tasa de actividad era bajísima. La agricultura era escasa, por falta de agua, y el Consorcio Nacional Almadrabero estaba de capa caída, y poco a poco iban a ir cerrando almadrabas. La gestión municipal era puramente remedial[4].

El bienio 1944-45 trajo una sequía sin paragón (la llamada “pertinaz sequía”) y el consistorio, para captar agua de subsistencia se incautó de la Font de Carreres, de confusa e itinerante historia[5]. La División Hidrográfica del Júcar se opuso y con el tiempo se demostró lo oneroso y ridículo de la operación; pero era pura desesperación.

La puesta en servicio del Canal Bajo del Algar a finales de esa década venía a abastecer de agua la localidad y a poner el regadío una importante superficie que, en principio, solucionaría los problemas económicos elementales de la localidad.

Este seguro de agua fue decisivo aunque se cambió la orientación económica del proceso. Basándose en las condiciones naturales del enclave, la nueva situación de paz, el incipiente desarrollo puntual que ya en los primeros años cincuenta comenzó a vivir el país, y sobre todo Europa, la mejora de los transportes y la entrad en vigor, conforme avanzó la década de los cincuenta del Plan de Estabilización (1959) y las devaluaciones de la peseta, la orientación hacia el mundo del turismo cada vez estuvo más clara.







[1] Pascual Madoz. Diccionario Geográfico-Estadístico.1851
[2] Llibret de Festes de 1979; artículo sin firma
[3] Publicado en un especial del Diario ABC. 30.06.1993
[4] De mis conversaciones con don Pedro Zaragoza Orts.
[5] Avance de la Memoria del Plan General de 1988. Iribas y Denia

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