22 dic. 2012

DE BENIDORM, UN MODELO DE DESARROLLO URBANO (XIII)



AÑOS 50: BENIDORM GESTA SU PLAN

El Benidorm de 1950 es un Benidorm de estructura rural, de 2.726 habitantes, que ante la escasez de agua para la agricultura y las penurias de la almadraba buscará su futuro entre la actividad de “recepción de veraneantes.

Sabemos que, al menos, desde 1883 vecinos de municipios de interior de la provincia y de la meseta castellana gustan de veranear en Benidorm. Desde que se dispone (1880) de la carretera Alicante-Valencia, las diligencias conectan Alicante con Benidorm; desde la alicantina posada “La Balseta” hay servicios que trasladan viajeros a los pocos establecimientos y casas particulares de la ciudad, trayendo a la gente que llega a Alicante en los trenes botijo de la línea MZA. Desde la montaña alicantina -desde Alcoy y desde El Verger y la Marina Alta[1]- hay, igualmente servicios y la bajada en diligencia es igualmente penosa. Pese a ello, hay “turismo” que viene a pasar temporadas, generalmente superiores al mes (que compensen el desplazamiento).

En los años veinte del siglo XX, cuando Benidorm cuenta con más de 3.000 habitantes, se comienzan a construir, principalmente por industriales alcoyanos,  casonas y chalets en la zona de Levante.

En 1926 se inaugura el Hotel Bilbaíno, propiedad de Pedro Cortés Barceló, un benidormer, piloto naval, embarcado desde muy joven en los barcos de la Naviera Bilbaína, a la que homenajea con el nombre del hotel.

Hasta 1935 se mantiene un cierto ritmo de construcción, siempre en la zona de Levante, porque hay demanda turística y una débil e incipiente planificación

La Guerra Civil puso fin a la tendencia turística de Benidorm en los años treinta.

Tras la contienda, la Asociación Gabriel Miró de Amigos de Benidorm apuesta por el desarrollo turístico e insta a regularizar la urbanización caótica que se había desarrollado sobre la Playa de Levante y con ello crear las bases para el crecimiento de la localidad, siempre manteniendo una débil estructura agraria y preservando el casco antiguo.

Por 1950 la población de Benidorm es, como dijimos, de 2.716 habitantes -de los que 118 son capitanes y pilotos de la Marina Mercante- y se reciben ya cerca de 10.000 veraneantes[2].

Es que España empezaba a salir tibiamente de la autarquía. En 1953 se firman los acuerdos con los EEUU y comienza una etapa de liberalismo económico, que pronto llega a Benidorm, y a la que Benidorm se quiere sumar. Entra en juego la Asociación Gabriel Miró de Amigos de Benidorm que busca promover la “Alineación de la Playa de Levante”, embrión del PGOU inmediato y cuyos datos se adjuntarán al Plan convenientemente adecuados.

El proceso comenzó en 1951 y culminó en 1956 con la realización del PGOU.

Es la iniciativa privada la que lo promueve. Para su tratamiento se constituye, ya había precedentes en los años treinta, una Comisión para el Estudio de Compensaciones Económicas y Plus Valía que dará paso a la Comisión para la confección de Bases de las Ordenanzas de Urbanismo de la Playa de Levante al compás que se efectúan idénticos trámites en Madrid para algunas localidades de la Costa Brava y, en particular, para la ciudad de Santander, que quiere resolver su urbanismo litoral.

El Ayuntamiento, liderado por Pedro Zaragoza, encarga en 1953 al arquitecto Francisco Muñoz Llorens la confección de unas normas para la edificación de la Playa de Levante. El 7 de diciembre era aprobado el proyecto. El trabajo de Muñoz Llorens fue hacer converger los planeamientos de la iniciativa privada de Levante (al menos dos) en un único documento organizador que proyectaba su visión sobre la totalidad del término municipal. El Instituto Nacional de la Vivienda lo aprobaba, finalmente, en emblemática fecha para la época: 18 de julio de 1956.

El PGOU de 1956 fue una apuesta por el futuro, un futuro muy atrevido, cuyo muñidor principal fue el entonces alcalde Pedro Zaragoza Orts.

El PGOU de 1956 urbanizó al máximo un suelo hasta entonces destinado a actividades agropecuarias y utilizó el diseño reticular de calles para sostener y definir el Ensanche de la parte Este de la localidad sobre la base de un modelo de ciudad-jardín, con edificaciones unifamiliares sobre parcela mínima de 5.000 m2, que también contempló actuaciones en la Playa de Poniente, en la Cala y en la parte Norte del casco urbano tradicional.

Llegó a perfilar el PGOU de 1956 una zona industrial en el entorno de la estación del ferrocarril de FEVE, e incluso una zona deportiva en el Rincón de Loix.

Para ello, poco o nada se tenía como base de partida.

Tanto desde el Ayuntamiento como desde la Asociación Gabriel Miró de Amigos de Benidorm se solicitaron informes de planeamiento urbanístico; a Alfredo Sánchez Bella, embajador entonces en Roma, se pidió la normativa de los principales núcleos turísticos de las costas italianas, entonces muy de moda; al conde de Casasrrojas, embajador en París, se le pidieron las normativas urbanísticas de las principales ciudades-balneario de la Costa Azul; y a José María de Areilza, embajador en los Estados Unidos, las de las ciudades turísticas norteamericanas de la Florida y California. También se contó con toda la documentación del Proyecto de la Urbanización S’Agaró facilitada por el propio José Ensesa a Juan Guerrero, entonces secretario de la corporación municipal.

La Comisión Gabriel Miró de Amigos de Benidorm y el Ayuntamiento estudiaron todos aquellos documentos y desecharon la normativa dirigida a desarrollar complejos de lujo[3].

El eje sobre el que giró la propuesta definitiva en la que estuvieron de acuerdo todos los actores era simple:”el proyecto no debía ser otro que el lograr en toda la zona de nueva construcción del Ensanche de Levante un modelo de ciudad-jardín apto económicamente para todos los españoles[4]. Se pretendía crear un inicial núcleo urbano donde residir saludablemente y con un tamaño tal que permitiese una vida social plena[5].

El crecimiento se orientaba hacia Levante por la sencilla razón de la muy escasa accidentalidad del terreno, una vieja albufera colmatada. Hacia Poniente, la orografía hacía replantear las posibilidades de desarrollo urbanístico. Además, en la zona de Levante dominaba la pequeña propiedad del suelo, al contrario que en Poniente, y allí se proyectó un trazado de calles en cuadrícula N-S/E-O, jerarquizadas, desde la intersección de dos inexistentes avenidas -del Mediterráneo y Europa-, con proyección ortogonal.

Fundamental es destacar, aquí llegado, que esta Plan General de Ordenación Urbana de 1956 es el primero de España para todo un término municipal.

Recibió más de 400 alegaciones. “Y en algunas de ellas hasta se metían con mi buena madre” me dijo don Pedro. Pero salió adelante. No todos estaban dispuestos a perder, por las buenas, unos metros de terreno. La situación económica no era la mejor: la almadrabilla de Benidorm había cerrado en 1952 y el Canal Bajo del Algar, el que debía poner en regadío más de 1.500 hectáreas del término municipal acababa de ser terminado (1ª fase en 1948 y 2ª fase en enero de 1952). El almendro y la cabra eran la mejor imagen de aquél Benidorm en cuanto se remontaban los primeros cien metros de terreno tras las alineaciones de la Playa de Levante.

Don Pedro vendió su Plan General con una publicación que hoy es ejemplo de marketing turístico: “Así será Benidorm”. Sin desvelar el objetivo fundamental, trasladaba el protagonismo a la llegada del agua (del Canal Bajo del Algar) y lo que con ella se conseguiría.

A esta ayuda del Nuevo Estado corresponde Benidorm con todas sus fuerzas. He aquí el Plan de Urbanización que, con sólo nuestros propios recursos, estamos realizando. Lo que fue perdido camino por saladares y arenales es hoy amplia y hermosa avenida de la Playa de levante. Las ramblas y carriles que daban quebrado acceso a la Playa de Poniente están ahora transformándose en una serie de pintorescas y urbanizadas calles. Y sin que ello distraiga nada, como aprecian nuestros visitantes, de la continua labor de pavimentación y saneamiento que año tras año, y por todo el término, venimos haciendo[6].

Y la verdad es que con el Canal Bajo del Algar se incrementó la producción agrícola de Benidorm: En 1970, con respecto a 1950, habíamos pasado de 60 a 126 hectáreas de naranjos y de 20 a 50 de limoneros. Pero el objetivo primordial del aquél agua era el Turismo.

Llegados aquí, considero fundamental destacar un aspecto clave: “las normas que delimitaron la implantación de un modelo de ordenación territorial en Benidorm desconciertan por su simplicidad y este ha sido el secreto de su vigencia[7].

Los urbanistas han coincidido en que las ideas básicas del plan fueron muy acertadas:

·         Se buscó y se consiguió crear una ciudad concebida para el ocio;
·         Hubo ausencia de zonificación rigurosa para los distintos usos del territorio, con lo que se consiguieron flexibilizar las opciones de futuro; se dejó la puerta abierta a la dinámica turística futura que fue, en realidad, la que concretó el proceso;
·         Se tuvo un especialísimo cuidado con las playas; y
·         Se protegió el cinturón verde de la localidad impidiendo la construcción anárquica en el mismo y la consiguiente deforestación. La fórmula utilizada para la figura de protección fue la de “reserva de suelo” para crecimiento futuro. Se trata de 15 millones de metros cuadrados de los 37’8 millones que constituyen el término municipal que, a día de hoy, aún siguen protegidos.

Como podemos imaginar, no resultó fácil sacar adelante el proyecto. El presupuesto municipal del año 1956 fue de 577.320’64 pesetas (convertidas en 3.470 € de hoy, aunque equivalentes a 130.215’22 €)[8]. A pesar de todo, resultaba una cantidad exigua para efectuar el pago del proyecto, la compra de suelo y los trabajos iniciales de replanteo de viales sobre el terreno, así como las minutas técnicas y dirección del proyecto. La colaboración vecinal fue imprescindible.

Los pequeños propietarios opusieron una fuerte resistencia a lo planeado porque además de “perder tierras de cultivo” debían sufragar el 90% del costo del proceso urbanizador de los viales.






[1] Exposición 40 años del PGOU. 1956-1996
[2] Exposición 40 años del PGOU. 1956-1996
[3] De mis conversaciones con don Pedro Zaragoza
[4] De mis conversaciones con don Pedro Zaragoza. Cuartilla manuscrita del propio alcalde.
[5] De mis conversaciones con don Pedro Zaragoza
[6] Así será Benidorm, 1955
[7] Vicente Pérez Devesa. Prólogo al “PGOU de 1956”; Benidorm, 40 años de PGOU
[8] Cuadro conversor del valor de la peseta. Anuario El Mundo 2003

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