9 sept. 2010

Evidencias: conocimiento intuitivo

Dos temas llaman poderosamente la atención esta mañana: lo de Terry Jones, el reverendo de la Iglesia del Nuevo testamento, y lo de Fidel Castro, el sátrapa cubano. Lo mires por donde lo mires, los dos se han cubierto de gloria -Gloria, gloria, Aleluya- en las últimas horas. Terry por proponer quemar ejemplares del Corán en el aniversario del 11S y Fidel por decir lo de “el modelo económico cubano ya no nos sirve ni a nosotros” a algo así. Lo de Jones es propio de un pastor que pastorea una grey de 50 acólitos y lo de Castro es la constatación palmaria de un fracaso de más de cincuenta años. Ahora bien, estoy seguro que el barbas no dijo eso. Jeffrey Goldberg lo señala en su blog, como antesala a lo que publicará la revista “The Atlantic”, pero me permito dudarlo. Todo colectivismo es un fracaso; el listón de la mediocridad no debe avalar ninguna ideología. Y la ausencia de libertad (hasta de crítica) lo aboca al descalabro socioeconómico. El XXI debía ser el siglo de la eliminación de los taimados colectivismos, de los trasnochados comunismos, que no llevan a nada. La diferencia entre el pastor de Florida y el rabadán de enfrente es que la Constitución de los EEUU ampara al primero a quemar cualquier cosa de su propiedad material dentro de su propiedad terrena y la de Cuba comienza con “…por los aborígenes que prefirieron muchas veces el exterminio a la sumisión; por los esclavos que se rebelaron contra sus amos; … guiados por el ideario de José Martín y las ideas político-sociales de Marx, Enguels y Lenin…”. Y así no se va a ningún lado.

Lo mejor de todo ha sido la llamada de Petraeus, el general que más manda, diciéndole a Terry que no lo haga porque peligran las vidas de los soldados yankis… No coment.

Si lo de los separados por el Estrecho de Florida es chocante, no vean lo de la vice Salgado. Nos despertamos con ella diciendo “España recuperará la competitividad con la reforma laboral” (El Economista) y al ratito Europa Press contraataca, en pleno café matiner con un “España baja 9 puestos en la lista mundial de Competitividad” (Foro Económico Mundial dixit). Ya sólo tenemos por delante 41 países que son más competitivos que nosotros. Tampoco coment.

Y para cerrar, con el Ramadán camino del final de su ciclo anual, en Malasia (64% de la población practica el Islám) han detenido a 9 de sus ciudadanos por celebrar el Eid al-Fitr (fin del Ramadán) ¡¡dos días antes!! Por su parte, el Mulá Omar, con tal motivo, ha asegurado la victoria de los talibán afganos contra los soldados extranjeros y, naturalmente, el rechazo a las elecciones previstas para el sábado 18.

En Egipto, con el Islam desde, más o menos, el 614 en que el abasí Amr ibn al-Ass se acercara al delta del Nilo y fundara Fustat (luego, El Cairo), el final del Ramadán lo han hecho coincidir con el epílogo de su “Cuéntame” particular: “El Grupo”/”El Gamaa”. Mejor que “El Internado”, oiga. Narra el origen y los primeros años de los “Hermanos Musulmanes”/”El Gamaa El Mahzoura”, organización fundamentalista fundada en 1928 por Hasan al-Banna tras el colapso del Imperio otomano e ilegalizada desde 1954 por ser “una amenaza para la seguridad nacional”. Olé los cojones -y las neuronas- de los programadores e ideólogos de las televisión egipcia: el régimen buscaba poner en evidencia a los fundamentalistas y han conseguido el revivir de Al Ikwan Al Muslemeen. Vamos dados.

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