6 ago. 2010

Y sin embargo... ¡¡se levanta!!

Desde que el personal vive aficionado a tontear con esto del CC cada día nos asalta una nueva cuestión. Un climatólogo de pro, de los que saben que el clima es dinámico y no estático, se me hacía cruces esta misma mañana cuando nos llegaba una noticia de esas que entran en el carrusel de la confusión al chocar con la tónica general catastrofista. El glaciólogo chileno Gino Casassa pronostica un descenso del nivel del mar por ascenso de la corteza terrestre. Y lo argumenta con evidencias del levantamiento isostático tanto por cuestiones tectónicas como porque el retroceso del hielo patagónico está haciendo que se eleve, porque deja de tener peso encima, la estructura montana andina.

La cuestión es que los 2 ó 3 milímetros anuales que sube el nivel marino quedan ampliamente contrarrestados con los 39 milímetros anuales que “asciende” el suelo patagónico estudiado en el sector del lago O’Higgins (XI Región de Aisén del Gral. Carlos Ibáñez del Campo, como la llaman los chilenos). El lago tiene una superficie de algo más de mil kilómetros cuadrados, en ocho brazos, y nada menos que 836 metros de profundidad. Lo alimentan los Campos de Hielo patagónico Sur que conforman 49 glaciares.

Y eso mismo se ha comprobado en Alaska donde se levanta el suelo a un ritmo de 32 mm/año, como ratifican los científicos USA del UGS.

Total, que la cordillera de los Andes anda subiendo… y los McKinley también. Los nativos de ambas zonas aseguran que “las sombras son cada vez más largas” (¿?) leo en los periódicos locales que se hacen eco de la noticia. Total que los yankees han comenzado a estudiar este proceso en las Rocosas y en la Costera del Pacífico, desde las Kenai en Alaska a la Sierra Madre Occidental mexicana; en especial en los campos de hielo Juneau y Pemberton.

Con esto se abre un nuevo vector -inicialmente poco apocalíptico- de investigación: comprobar si Europa ocurre lo mismo… si se nos levanta.

Mi amigo Benito Zaragozí, geógrafo de pro que en nada se me marcha a la Universidad del Norte de Texas (UNT, en Denton -área Dallas-Fort Worth-) a seguir con sus cosas, ya trabaja comprobando como se levantan y se hunden nuestras ciudades levantinas en cuantito los manchegos se empeñan en vaciar los acuíferos 23 y 24 regando insolidariamente insostenibles estructuras agrarias. Cuando la Guerra de Crimea (1853-1856) en La Mancha manchega creyeron que iban a ser el “granero de Europa” y acabaron en dos años con sus árboles para plantar y plantar tablas de cereal, sólo una década les duró la fiebre, porque en terminar el conflicto la zona en guerra -y conflictos aledaños- volvió a ser el “granero de Europa” y la Mancha manchega comenzó a ser abrasada por el sol y ser un baldón nacional para terminar en un erial sólo apto para las eólicas… y para ponernos trabas acuáticas a Levante.

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