1 ene. 2011

Año nuevo, trampas nuevas. Al tiempo

¡Cómo ha empezado el año! Me han regalado dos “estaciones meteorológicas”. Qué pesar en mí no habría -y mi actitud evidenciaría- desde que descubrí que no funcionaba el reloj-termómetro de Servi-Group de la Avenida de Europa. Mis chicas han intentado remediarlo con medidas de urgencia. Una, no sé si para que ceje mi labor investigadora sobre el incierto final de los aparatos meteorológicos municipales que terminaron en un IES -¡cómo son de corporativistas!-, y la otra porque quería darle un toquecillo kitch a la cosa.

Por un lado, un invento (imagino que Made in China) con wireless sensor exterior y panel interior repletito de iconos y gráficos, sincronizado en origen -dice en las instrucciones multilingües-, aunque yo me pregunto con qué y que ahora mismito marca (10’48 h) los 14’9ºC e incluso una humedad relativa del 72%.

Por otro lado, un higrómetro “tradicional” largo tiempo olvidado: el clásico “fraile del tiempo” que ahora mismito marca (al interior y mal oreado -¡cómo son las casas de hoy!-) un tiempo “seco”. El sol ya irrumpe con fuerza, aunque en la salida inaugural del 2011 de “Putoperro” una maraña de nubes impidiera poder verlo elevándose por la Punta del Cavall. El paseo de Levante esta concurrido ya a eso de las 10.



Del primer elemento meteorológico wireless-digitá, tecnología “punta”, ¿qué quieren que les diga?: lo miras y de un vistazo te llena la sesera de información en colorines. Pan para hoy y hambre para mañana; seguro que en una semana ni reparo en él. Preferiré mirar en Internet.

Del segundo, el del fraile, pues un sinfín de recuerdos de niñez. A este fraile, en casa de mi abuelo, se le tenía cierta veneración. No fallaba. Claro, era -y es- un típico higrómetro de cabello. Había -hay- que tener especial atención al brazo y la capucha del fraile que se mueven en función de las variaciones de humedad, de manera que nos indica, con la varita, la predicción del tiempo en la escala estratégicamente colocada en la columna izquierda (8 posiciones: seco, revuelto, viento, bueno, inseguro, ventoso, húmedo y lluvia), a la par que al fraile se le pone la capucha -del hábito- para visualizar la intención de protegerse de las inclemencias del tiempo, o se le retira para evidenciar que destapando la sesera se aliviar el calor. Mi fraile de ahora no tiene pelo; no recuerdo si era tonsurado el de mi niñez, Lo mejor: es fácilmente ajustable girando unas llavecitas que asoman en la parte posterior, para obtener una predicción más precisa, cosa que muchos ignoran y que por ello, supera a la tecnología “punta” del invento elestrósnico chino antes mentado.

Además, el fraile éste tenía al lado (el de ahora lo lleva anexo) una especie de letanía que decía (y dice):
El Fraile te lo dirá.
Su varita atentamente
cada día observarás.
Si a lo alto se encamina,
tiempo seco encontrarás.
Si hacia abajo se dirige,
lluvia segura tendrás.
Y mira bien su capucha,
no te vayas a mojar.

Ahora, de un vistazo tendrá ahora toda la información meteorológica posible sobre este lugar de Benidorm y a la altura a la que me encuentro. Pero seguiré buscando el final de aquellos instrumentos de 1974 y reclamando que Servigroup reative su referencia climatológica de la Avenida de Europa.

Don Antonio Roda, un cura clásico que vivió y trabajó por Orihuela, al llegar este día saludaba a todos por la calle con un “Año nuevo, trampas nuevas”. E hizo realidad, ladrillo a ladrillo, el colegio diocesano “Oratorio Festivo de San Miguel” que tanto bien ha hecho allí. En fin, veremos que me hacen los políticos con este ladrillo que es 2011.

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