12 ene. 2011

Gullinkambi y Quirico

Tengo en el correo un e-mail de un alguien, firma Phoenix25, molesto porque ayer dije que no me gustan las comparativas, por ejemplo, de las economías de España y Alemania. No, no me gusta mezclar aceite con agua, ni confundir las cosas de la economía; ni siquiera entrar a comparar cuestiones del fumeteo y los bares entre España y Alemania. Pero, mira Phoenix25, en bares ganamos de largo a los alemanes. No sé, pero ellos no pueden ir tanto al bar como nosotros… y debe ser porque allí hay menos bares.


En lo que “se ven las neuras políticas”… pues no hay que ser muy largo. Y presumo, orgulloso, de ellas. Pero en lo de las economías y en que hay crisis para todos, bástele al amigo Phoenix25 con que el Ibex ha caído un 16% este año, mientras el Dax alemán ha subido justo un 16%. ¡32 puntos de diferencia!


El Dax apenas se inmutó con la crisis de la deuda griega (que tenían, encima, los alemanes) y el Ibex andaba “cagando leches” entonces, ya no le quedaban barreras psicológicas que hundir, y ahora estamos rezando para que no nos hunda Portugal. La bolsa alemana no sólo no baja con el lío este de las dudas de la deuda soberana de los socios más “débiles” de la UE, sino que sube, y sube, mientras la española… En fin, ¿qué quieres que te diga?: hasta se cuestiona la solvencia del Estado español.


Estamos, con Alemania, a años luz en temas como el PIB (0’2 frente a 3’9); nuestro IPC galopa más -y peor- (2’30 frente 1’5); en lo del paro, el nuestro, está a años luz del alemán (20’1 frente 7’5); y sobre la balanza comercial, decirte que nos sale desequilibradísima… con casi 20 puntos de diferencia. ¿Comparamos?


Es imposible hacer la comparación. Sin ir más lejos (9’19 h) me acaba de salir un teletipo que dice que “La economía alemana creció un 3’6% en 2010, el mayor incremento en 20 años”. Lo dice la Oficina Federal de Estadísticas y lo recoge EFE.


Y todo porque Alemania hizo las reformas ya con Schroeder, en 2007, y con la señora Merkel “se fueron a Asia” buscando mercados y allí encontraron su Walhalla económico. A nosotros nos tuvo que llamar el premier chino, un tal Jiabao, para darnos un toquecillo de orejas en mayo y se acaba de ir el viceprimer ministro, Keqiang, con el que nos hemos hipotecado hasta las trancas.


Pero lo esencial del proceso ha sido que los propios alemanes han tirado de la economía alemana. Los españoles no podemos porque un tercio del país está en el paro o fuera del mercado de trabajo; y además no les han quitado un 5% del sueldo a los funcionarios, tiene su sistema de pensiones operativo, no venden humo y en cuanto en 2007 vieron lo que había pues se pusieron las pilas. Por eso y por mucho más, no me las pueden comparar. Crisis, sí; pero unos la han sabido capear. “La fortaleza de las exportaciones y el notable repunte de la demanda interna son los principales responsables del fuerte crecimiento de la mayor economía europea…”, dice la nota sobre el crecimiento del 3’6% de la economía alemana en 2010. ¿Hay alguien que quiera seguir comparando?


En el Walhalla alemán, recordemos, moran las valquirias y los einherjer (los espíritus guerreros), pero también hay un gallo, Gullinkambi, que cada mañana los llama a trabajar y le advierte de la llegada del ragnarök (la batalla del fin del mundo). Aquí, el gallo se llama Quirico, “presumido y mentiroso” (que reza el cuento); sí, el que se comió a Gusanito. Y ya saben el final.

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