11 ene. 2011

¡Qué fácil es manipular políticamente el clima!

Me permito copiar lo que Enrique Moltó publica hoy (11 de enero) en el Diario LEVANTE-EMV. Cuando en no se qué informativo televisivo oí lo de “ha llovido en dos días la mitad de lo que llueve en España en un año” exploté y dije de todo (perjuré en arameo). ¿Cómo se atreven a lanzar semejante comparación?; ¿qué pretenden explicar con ella? En fin, churras con merinas.


Bueno, si resulta que aquí, para justificar medidas, nos da por comparar economías como la española y la alemana, impuestos españoles y noruegos, servicios españoles y suecos, o los sueldos de España y Suiza, no queda nada descolocado lo que oí de unos días de lluvia en Galicia. Por eso me remito al papel.

Lo dicho: fusilo a Ezequiel Moltó con su “España no existe”. Él, en la línea editorial de su medio, entra al trapo contra cualquier cosa que diga/haga alguien del PP. Pero, ya saben: ofende el que puede, no el que quiere. Moltó, poder, lo que se dice poder, puede poco. Pero lo dice muy claro y como el IPCC trabaja siempre en clave política, pues es muy válido.

Dice así “España no existe”:

Se trata de una afirmación que no es política —ahí no entro— sino climática. España no existe desde un punto de vista climático y menos aún desde un punto de vista pluviométrico. Aunque lo diga la propaganda turística, no hay un clima de España suave y soleado. La variedad climática de España es grande y especialmente espectacular desde el punto de vista pluviométrico.

Cuando el otro día un responsable político gallego, con todo un coro mediático detrás, afirmaba que en algunos puntos de Galicia había llovido tanto en pocos días, horas incluso, como la mitad de lo que cae en España en todo un año, lo que buscaba era excusarse por haberse visto desbordado por las circunstancias con la consabida frase de que había llovido como nunca. Si ya advertíamos que la media de precipitación ya era un dato inexacto referido a un periodo de treinta años para un observatorio concreto, resulta casi cómico añadir el componente territorial en un país como España.

La media de Cabo de Gata en Almería apenas llega a 125 mm, en Fuerteventura o Lanzarote baja de los 100, y en algunas comarcas del Pirineo navarro o de la gaditana sierra de Grazalema superan los 2.000. Con esta diversidad hablar de una media española es absurdo.

Dentro de la propia Galicia, con un mismo y regular clima oceánico algunos observatorios superan los 1.700 y otros apenas llegan a 800, en la provincia de Alicante, en las lagunas de la Mata y Torrevieja apenas superan los 200 y en Pego alcanzan los 1.000.

También es verdad que en el IPCC se atreven incluso hablar de medias mundiales.

¡Qué fácil es manipular políticamente el clima!"

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