30 ene. 2011

El presidente de HOSBEC reclama "ilusión por Benidorm"

Tras el receso fiturero del viernes anterior, retomábamos éste último “Los cafés del Meliá”… con overbooking.

Antonio Mayor, hotelero, presidente de HOSBEC (que ya es provincial) compartió con nosotros la sobremesa. Hubo alguna ausencia de entre los habituales, pero nuevas incorporaciones como el presidente de los periodistas de Turismo de la provincia, Alberto Urbiola, notables del sector como Manfred Stier, al que todos saludamos y ninguno preguntamos por los “Sidi” (porque sabemos de qué va la cosa), y plumillas amigos como José Tomás Lozano.

Además del consabido análisis del “momento delicado” que atravesamos, Mayor optó por segmentar el año: “veranos consolidados, con más ocupación que rentabilidad” e “inviernos duros”. Llevamos ya 3 años complicados con la realidad socioeconómica del mercado británico. Pero Mayor es optimista: “hasta los iraníes han ido este año de vacaciones a Turquía”.

Reclamó el presidente de HOSBEC “ilusión por la ciudad”.

Se lamentó de que la sociedad civil benidormera no fuera más viva porque “a Benidorm le faltan aún muchos activos complementarios”. ¿Cómo cuantos?, le pregunté. “Los que quieras, siempre serán pocos”, me respondió. Su lamento lo incardiné en esa ausencia de utilidad aplicable de cuantos foros y círculos se orquestan en la ciudad. Son filosóficos; la ciudad necesita que esas braimstorming, como la cafeína, la activen. No es ya tanto la falta de dinero como la falta de ideas porque en Benidorm se da el caso que la iniciativa privada circula a años luz de la iniciativa pública: el empresariado se mueve con un novedoso Ferrari F150 y las administraciones están aún negociando con Karl Friedrich Benz para que invente el motor. Y da lo mismo el color municipal de aquí; no llega a coincidir con la paleta cromática de la Generalitat, ni del Gobierno, por mucha identidad en el pantone que haya. Al Turismo, y a Benidorm, lo tienen como a Palomares y las 4 bombas atómicas: en la memoria. Y lo mismo necesitamos a un Francisco Simó, Paco “el de la bomba”, para que diga dónde buscamos.

Pidió Antonio Mayor “reflexionar sobre el estado actual del PGOU” y “cambiarlo para conseguir que aporte valor añadido a la ciudad”; casi lo mismito que unos viernes antes el geógrafo Fernando Vera, incidiendo en el Casco Antiguo (Tradicional, que llaman en la planificación). Básico será huir de los errores cometidos en el desarrollo de Poniente donde “hay tan poca densidad que no hay ciudad”. Y eso es absolutamente cierto: la ciudad es densidad o, al menos, una solución de bandejas de actividades que aporten vida a la calle. Y, sobre todo, conseguir que “la escena urbana esté acorde con la misma ciudad”. Hay que reconocer que “cuanto más ciudad seamos, más competitivos seremos”. Hacen falta ideas de ciudad.

La realidad es que “las NNTT se imponen”, “el All Inclusive está de moda” y en Benidorm “es un producto que se mantiene, no avanza”, al tiempo que “bajan las medias pensiones” y, con todo,  Antonio Mayor concluyó que “Benidorm está resistiendo muy bien la crisis.” Bueno, que “aún nos quedan 3 ó 4 años hasta recuperar los niveles previos a 2007”.

Se lamentó, como viene siendo opinión unánime en “Los cafés del Meliá”, de que el “core bussines político local no esté a la altura, porque “no tener valedores políticos en Valencia -ni en Madrid- nos pasa factura”.

Por cierto fue clarísimo: “la ‘palmerita’ no vende; eso es tirar el dinero”. Casi, casi, que puede ser el lema de la tertulia. Cinco de cada cinco contertulios coinciden con nosotros en eso: “Benidorm y, tal vez, Valencia… es lo único que vende”… por estos lares. ¿Tan difícil es de entender?



PD: Doble G nos llamó, con cariño -dijo-, “pusilánimes” (faltos de valor para intentar cosas grandes). Hombre, no le falta razón. Sobre todo viendo lo que está pasando en el norte de África. La última manifa reivindicativa que vivió la ciudad fue en tiempos de Pedro Zaragoza. Él, con Maesba, ya se habrían echado a la calle por… ¡tantas cosas! El AVE/Tren de la Costa sería una más… del montón. Pero es lo que da la mata. Benidorm es así: el invitado a la tertulia era, el viernes, el único nacido en Benidorm, aborigen del poble; los demás somos especies invasoras que nos solemos quedarnos porque Benidorm merece la pena. Tanto trabajar no da tregua para reivindicar… más allá del bar o de “Los cafés del Meliá”.


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