20 abr. 2010

El Hekla, ha sido el Hekla

Bueno, parece que la cosa remite. El Eyjafjalla no es volcán que la ha liado. El Eyjafjalla es un punto concreto de la llamada “Prisión de Judas”, una fisura de 5 kilómetros, la Heklugjá, por donde la lava sale desde que la gente aprendió a rezar. Y dicen que fue viendo como se las gastaba el invento cuando se acordaron de Dios clemente y misericordioso. La grieta está casi cubierta por el Eyjafjallajkull, un pequeño glaciar. En realidad, el problema es el volcán Hekla, de mejor y más fácil pronunciación, que es quien manda en la también llamada “Morada de los Condenados”. El Hekla es la repera; el 9º más peligroso (por riesgo) del mundo (cosas de las clasificaciones del Willis Research Network); puede salirse de madre por cualquier punto de la grieta. Desde el 550 tenemos registradas erupciones puñeteras del Hekla por algún punto de la grietecita. La de 1947 fue también de órdago, pero el mundo no volaba tanto como ahora.

Lo más dañino del estratovolcán éste que nos ocupa es que arroja, en momentos de la erupción, tefra, y la tefra es la que acojona; es magma fragmentado con tamaño y densidad entre piroclasto y ceniza, que aumenta si está húmeda (1 gramo/cm3). Vamos, como papel de lija. Y además de lijar el fuselaje de los aviones, y los cristales de ventanillas del piloto, si se mete en los motores, como mínimo, pueden perjudicar la combustión y estropear la junta de la trócola y la tapa del delco; lo de siempre. Y a como está el kilo de mecánico, pues…

El Hekla no es el Tambora ni el Toba. El Tambora nos creó un invierno volcánico de un año y el Toba de seis o siete. El caso es que el Toba parecer ser el responsable de la extinción de los dinosaurios -cayó el meteorito por el Caribe y Gaia resopló por Sumatra- y el Tambora de que escribieran Frankenstein y El Vampiro, mientras el tizón tardío había acabado con la poca patata que quedaba y la gente se atiborraba de pan de centeno, cocidito en cornezuelo, y terminaban ergotínicos (cociditos en LSD); así veían, y escribían, lo que veían y lo que escribían.

Bueno, la nube tiene ya menos tefra y parece ser que nos animaremos a volar. Y ahora empezaremos, conforme se normalice la cosa, a reflexionar sobre el cambio climático (los hay que no escarmientan), el moderm way of life, el fin del mundo, las compañías de seguros y hasta de la bolsa. Pero, la bolsa o la vida. No sólo los hoteleros temen por alguna factura y más de uno ve la impotencia de quedar, de nuevo, a merced de la madre naturaleza ¡en el siglo XXI! Pero, ¿qué me dicen de los tulipanes holandeses y de los pepinos de Almería? Ellos también han palmado euros a porrillo y de ellos casi nadie habla. Se asombrarían de los productos que vuelan: desde diamantes a arte, pasando por pieles, calzado, flores, pimientos o instrumental médico. Ahí el Hekla ha hecho pupa.

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